Escribirte entre imaginaciones repentinas, salpicar mis sentidos de fantasías cegadoras, imaginar y después imaginar incansablemente.
¿Cuándo podré encontrarte de verdad?
Náuseas que son provocadas por la falta de locura de esta maldita ciudad... ¡¿Cómo se le ocurre separarme un tanto poco de tu falta de cordura!? ¡¿Cómo carajo?!
Y me pregunto si algún día me llevarás al parque en una bicicleta vieja, en cuyo canastito delantero carguemos todo, si tomaremos jugo de naranja mientras miramos las nubes o los gansos, si traerás un papel grande y las pinturas - yo los lápices - y si lo que salga me lo regalarás al final del día.
Me desangro por tus promesas implícitas, me desangro.
Y me pregunto, otra vez, si el olor de mi pelo te tendrá despistado por la calle, si besarás mis hombros y cerrarías los ojos, si me prestarías todas las revistas del Fierro, si las perdería y tu viejo te mataría, si te daría vergüenza entrar a mi casa, si..
Te ansío a vos, sólo a vos, aunque seas un completo extraño que imagina conmigo...
¿Podés? ¿Vos también podés ver la luz que hay?
Vistas de página la semana pasada
domingo, 26 de diciembre de 2010
sábado, 11 de diciembre de 2010
Y ahora...
Un portal la condujo a un paisaje amarillo seco, viento, solitario.
¿Cuándo?
No hubo alguien para avisarle, ni siquiera se dio cuenta unos minutos antes, simplemente apareció ahí.
¿El camino de regreso? Creo que se dio cuenta de que no existía el regreso esta vez. Siempre hacia adelante, ya no era posible volver.
Se sentó sobre el trigo y se quedó en silencio llorando, sabía que era inútil intentar escapar.
Miró el cielo: ni una nube. Su boca ansiaba humedad. El Sol quemaba.
Recuerdos...
Nubes, ficciones, alturas, brillos, sonrisas, realidades, secretos, desengaños, puñales, tanta sangre, tanto desamor. Aquel mundo del que no recordaba nombre alguno, del que no tenía pruebas más que meros recuerdos que se iban diluyendo...
Ella no debió haber pensado en la posibilidad de destruír lo efímero para hacerlo eterno, nunca debió...
Pero es cierto que si pensamos que la vida humana puede regirse por la razón, destruímos la posibilidad de vida. Aprendió que valía la pena impulsarse, lanzarse del precipicio sin miedo a ser lastimada, amar y no bajar las alas. Aprendió que valía la pena pero que no podía ser eterno.
Y ahora... de su estómago se desprendía un hilo de sangre espesa. No está haciendo nada por cortarlo.
Se queda mirando fijamente el horizonte, esperando un portal.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Malditos caminos
Caminaron, corrieron, se perdieron, se encontraron, se amaron, caminaron, corrieron, se perdieron, se encontraron, se besaron, caminaron, corrieron, se cegaron, se tocaron, se hablaron, caminaron, se cansaron...
Uno corrió, uno amó...
Otro caminó, se perdió...
Uno se perdió, gritó, buscó...
Otro encontró el Sol,
perdió a Uno,
lo olvidó,
lo besó,
y luego le tuvo rencor,
lo odió.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Si es que a casa no volvés más,
dame las llaves...
Si no soy yo primordial,
no lo seas vos tampoco...
Si no me necesitás,
sé mi espantapájaros...
Si querés romperte la cabeza...
empezá primero por la mía...
Si empezaste otro cuento,
ayudáme a escribir mi final...
Dame un verso lateral
y una estrofa de consuelo...
Ya sé que milagros
ya no me podés regalar...
If you just would not fly,
so my wings cut...
miércoles, 27 de octubre de 2010
Como jamás nunca
Tengo ganas de que la vida se desespume,
que haga relieves en el cambio oportuno,
te haga luces en la garganta,
me encienda entera.
Quisiera simplemente armar este rompecabezas,
huír al miedo que tengo de haber perdido algunas piezas,
que te me des,
que sea paz, que sea un mentiroso bienestar,
no sé.
Pido un incendio en este bosque lacrimoso, helado
que me ha perdido en retratar pasados,
mientras intento hacer lo contrario,
y compruebo que no sé hacerlo.
Deseo esa adicción de consumo e histeria,
en donde al menos, no hace falta dibujar más que futuros
y sé que florezco en vidas
y que no me importa ese llorar de vez en cuando
porque no soy entonces un envase vacío,
porque no soy entonces una soledad envuelta en un viento frío,
ni soy una náufraga.
Ansío-te
como jamás nunca,
como jamás nunca,
sueño.
sueño.
viernes, 22 de octubre de 2010
De un darse cuenta, de un saber de un imposible.
Yo te contaba del meteorito que cayó en mi pieza,
que para mañana pronostican lluvia de estrellas en el placard,
que había empezado a nevar acá,
que vos podías disfrutar el huracán...
Dale, sonreíme, acuchillame...
Así.
Porque con un poquito de Sol me va a alcanzar, ¡te lo juro!
Este silencio oscuro es el que cataclisma mi existencia.
Y es que lo alcancé ¡con ambas manos!
Aparenta ser tan pequeño y frágil
pero es intenso, eterno...
Sublime...
A prueba de tontos.
jueves, 21 de octubre de 2010
Insistir
Es imposible que ande siempre buscando mariposas
cuando sé que se han escondido todas
en una flor dormida...
cuando sé que se han escondido todas
en una flor dormida...
miércoles, 13 de octubre de 2010
Capricho I
de la cobardía...
Tu desatarme.
Incondicionalmente, te di las alas,
vacié botellas de valentía
guardadas en la despensa...
Súbita orfandad del miedo
que alimenté encerrada
en una casa etérea,
perfecta y vana
donde anhelos ansiaban consumirse en hechos.
Súbito salto enfrentando el abismo,
el destriparme en un duro asfalto,
el traspasarme de hastíos y agujas.
Y ahora te exilias
y me echas,
ninguno se acerca al castillo.
¡No me impidas caminar descalza sobre las espinas!
Susurro como una promesa esa sangre en los pies,
quiero y ansio la espera...
Porque quedarme sin esperar
es desesperar el miedo, la pérdida...
vos.
Des-esperarlo:
capricho insensato,
señora cobardía.
Tu desatarme.
Incondicionalmente, te di las alas,
vacié botellas de valentía
guardadas en la despensa...
Súbita orfandad del miedo
que alimenté encerrada
en una casa etérea,
perfecta y vana
donde anhelos ansiaban consumirse en hechos.
Súbito salto enfrentando el abismo,
el destriparme en un duro asfalto,
el traspasarme de hastíos y agujas.
Y ahora te exilias
y me echas,
ninguno se acerca al castillo.
¡No me impidas caminar descalza sobre las espinas!
Susurro como una promesa esa sangre en los pies,
quiero y ansio la espera...
Porque quedarme sin esperar
es desesperar el miedo, la pérdida...
vos.
Des-esperarlo:
capricho insensato,
señora cobardía.
martes, 5 de octubre de 2010
El Cielo Eterno
Cada minuto pasa corriendo susurrándome al oído un pequeño secreto. Veo el Sol sobre las hojas verdes de esta primavera suicida y hago borradores de tu presencia, una y otra vez, una y otra vez: caminando por la vereda, en mi cama abrazándome, regalándole tu mirada a la noche, respirando cerca de mi oído, besando el costado derecho de mi cuello, robándome el alma, pintándome poemas en el asfalto, llorando mis tristezas, sacudiéndome el polvo…
Sí, cada minuto pasa corriendo susurrándome un pequeño secreto: no estás y te ansío desesperadamente como al oasis que un náufrago del desierto se cansa de buscar.
Te ansío y te muero mientras vivo en el recuerdo de sucesos ridículamente imaginarios y otro par que ya no sé dónde ubicarlos, si acá en el mundo o allá donde se suponía que había otro…
Mientras buscás otros cielos, yo voy a seguir acá y no voy a dejar que las nubes grises dejen de hacerte ver este azul de amor inquieto, incapaz de dejarte a la deriva, indeleble.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Detrás de esa fragilidad
Sonrío sin querer, sí.
Mientras miro tus ocurrencias
a través del vidrio,
se te nota un brillo en los ojos,
una esperanza florecida en las palabras,
un no sé qué de fuerza en la risa,
campanas en tus manos,
aunque pese una mirada
de vez en cuando,
seguís…
Y te vas.
Sí, mirás.
Pero no estoy,
sólo encontrás
tu reflejo en el espejo
y tu mano encuentra la mía
sin querer,
pero no me tocás,
y quizás tus ojos
encuentren los míos,
pero no me mirás,
sólo es una leve sensación.
Sonrío sin querer.
Te encuentro
detrás de este vidrio,
mi vidrio,
tu espejo,
sólo encontrás tu propio reflejo.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Ese romper-el-corazón
Creí que la soledad sería un mito mientras existieras,
que jamás me regalarías vidrios rotos,
que ni tu parte más filosa podría dejarme marcas en las manos
cuando intentara tocarte.
Solía deslumbrarme soñando
que estabas cerca de mí para abrazarme,
para contarme qué forma tenían esas nubes
o para susurrarme que estabas feliz contemplando
ese cielo lleno de estrellas, LLENO.
Ansiaba sorprenderte,
quería enloquecerte…
Y lo que más de ti creía tener era tu manantial
pero vi mis brazos mientras te ibas
No me daba cuenta.
Jamás tu verdad vomitarías,
me abandonabas bajo tu opacidad.
Lo más agrio fue sentir que por mi garganta subía
mi desesperación y atinaba a tragar,
intentando entender de qué se trata ese romper-el-corazón,
y que si vos,
y que si yo,
y que si todo fue un tropiezo,
un hecho que no debió haber existido en esta narración,
que si los personajes no encajaban,
que si el escritor sin tinta se quedó…
domingo, 5 de septiembre de 2010
Sueños incluídos
Te duermes
cual un niño cansado de tanto jugar,
inquieto mis dedos sobre tu pelo
intentan, a la vez, olvidar del tacto la sensación,
te contemplo, llena de nostalgia y paz amarga,
intento pensar que simplemente te estoy imaginando acá...
Te duermes
y sueñas, amor, con que estoy a tu lado,
una nube tangible,
delirio en tu almohada,
unas manos te acarician
y una mirada te contempla
mientras te duermes...
Te duermes
y yo sueño
que me imaginas allá,
cansada de jugar,
soñando que sueñas
que te sueño soñándome.
cual un niño cansado de tanto jugar,
inquieto mis dedos sobre tu pelo
intentan, a la vez, olvidar del tacto la sensación,
te contemplo, llena de nostalgia y paz amarga,
intento pensar que simplemente te estoy imaginando acá...
Te duermes
y sueñas, amor, con que estoy a tu lado,
una nube tangible,
delirio en tu almohada,
unas manos te acarician
y una mirada te contempla
mientras te duermes...
Te duermes
y yo sueño
que me imaginas allá,
cansada de jugar,
soñando que sueñas
que te sueño soñándome.
jueves, 2 de septiembre de 2010
No debo ni quiero... pero lo hago
Y a pesar de que no puedo evitar sentir patinar unas cálidas muestras de agua amarga por mi mejilla izquierda (la derecha también, en realidad), estoy escribiendo esto para no dejar pasar las letras que salen de mí. Y a pesar de que estoy temblando y me duele la panza, no puedo negar que envidio tu fortaleza para salir de acá. Ahg, me arde la piel, es así, y tiemblo y me duele la panza cuando me pongo tan nerviosa, ansiosa y desesperada, y miedosa y quiero desaparecer y no existir más.
Es tan difícil intentar dejarte ir, intentar darle cabida en mi mente a la idea de que no te hago feliz, de que podés y querés seguir otras migas de pan, otras flechas, otras palomas. No quiero atarte y sin embargo, sí quiero. No quiero amarte, y te amo. No quiero extrañarte pero te extraño. No debo hablarte, pero te hablo. No debo ni quiero, pero lo hago. ¿Hay excusas? No puedo con mi genio ni siquiera por vos.
Y yo que pensé que habías cambiado… Lo peor de todo esto es que no lo has hecho y eso hace que más me duela estar desapareciendo, sí, así, como en el poema de Cortázar que tanto me identifica. No es momento de negármelo… No.
¿Vas a leer esto, fantasmita? Qué más da… a vos va dirigido.
lunes, 23 de agosto de 2010
Ella fue al concierto
Antes de cruzar la puerta, el frío, la noche, el silencio en medio de tanto barullo. Pensó en una breve introducción, pero se olvidó de darla o quizás simplemente prefirió no hablar. En poco tiempo, el escenario, él, solo, y su piano.
Ella entre el público, invisible y atenta a la ligereza de sus manos, al líquido de azúcar y ácido y el quiebre que las notas producían en su muerte tan cercana, días, meses, años… De todos modos, ya no estaba, pero sí estaba ahí, esa noche, para escucharlo y sonreírle. Él no podía apartar su mirada de la de ella, y sus manos bailaban por sí mismas, como poseídas. Él ni siquiera pensaba en la partitura. No podía desaprovechar semejante momento, dentro de sí mismo creyó poseerlo todo, se sintió vivo y muerto, se sintió irreal y eterno. Ella seguía con la mirada fija y fresca sobre sus ojos, una de las rosas que llevaba en el cabello revoloteó al piso cuando una brisa la atravesó, sólo a ella, sólo…
Cuando el concierto terminó, salió y se perdió. Él no pudo sino más que levantarse de su asiento intentando reencontrarla, pero fue en vano. Los aplausos animosos del público lo trajeron de regreso y un compañero subió al escenario, lo abrazó y felicitó, le dijo:
- “Realmente te admiro por tener la fuerza para estar aquí hoy de vuelta, luego de estos meses que han sido una tortura para vos desde...Lo siento. Pero, ¿viste? Te dije que debías estar aquí de nuevo. La belleza de esta obra se la debés a ella.”
Y él, absorto, recordó la imagen de esa hermosa dama que se había presentado a escuchar esa noche, recordó la corona de rosas en su cabeza y se dio cuenta de que sobre su piano sólo quedaron espinas. Él no lloró al lastimarse mientras las acariciaba y fue, fue hacia el lugar donde ella había permanecido durante el concierto y una pequeña rosa roja, recién amanecida, yacía sobre la alfombra…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










