
enredado en mis manos,
ansioso como un pajarito en apuros.
No me alcanza con absorber,
gota por gota,
tu piel hasta que te haces arena.
Quiero tus labios,
condenados a cadena perpetua,
entre los míos;
consumir tu perfume
hasta que digan que es mío;
robar tu luz de atardecer
y la brisa de lo que se cruza por tu mente cuando duermes…
No me basta con tu mirada azucarada.
Ansío ser todo lo que sientes y percibes:
cada gusto a chocolate, cada pálpito,
cada nota, cada sombra,
el calor del Sol en tu cara,
tu ansiedad y tu deseo…
tu completa libertad.
