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sábado, 25 de septiembre de 2010

Detrás de esa fragilidad

Sonrío sin querer, sí.
Mientras miro tus ocurrencias
a través del vidrio,
se te nota un brillo en los ojos,
una esperanza florecida en las palabras,
un no sé qué de fuerza en la risa,
campanas en tus manos,
aunque pese una mirada
de vez en cuando,
seguís…
Y te vas.
 
Sí, mirás.
Pero no estoy,
sólo encontrás
tu reflejo en el espejo
y tu mano encuentra la mía
sin querer,
pero no me tocás,
y quizás tus ojos
encuentren los míos,
pero no me mirás,
sólo es una leve sensación.

Sonrío sin querer.
Te encuentro
detrás de este vidrio,
mi vidrio,
tu espejo,
sólo encontrás tu propio reflejo.