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lunes, 23 de agosto de 2010

Ella fue al concierto

Antes de cruzar la puerta, el frío, la noche, el silencio en medio de tanto barullo. Pensó en una breve introducción, pero se olvidó de darla o quizás simplemente prefirió no hablar. En poco tiempo, el escenario, él, solo, y su piano.
Ella entre el público, invisible y atenta a la ligereza de sus manos, al líquido de azúcar y ácido y el quiebre que las notas producían en su muerte tan cercana, días, meses, años… De todos modos, ya no estaba, pero sí estaba ahí, esa noche, para escucharlo y sonreírle. Él no podía apartar su mirada de la de ella, y sus manos bailaban por sí mismas, como poseídas. Él ni siquiera pensaba en la partitura. No podía desaprovechar semejante momento, dentro de sí mismo creyó poseerlo todo, se sintió vivo y muerto, se sintió irreal y eterno. Ella seguía con la mirada fija y fresca sobre sus ojos, una de las rosas que llevaba en el cabello revoloteó al piso cuando una brisa la atravesó, sólo a ella, sólo…
Cuando el concierto terminó, salió y se perdió. Él no pudo sino más que levantarse de su asiento intentando reencontrarla, pero fue en vano. Los aplausos animosos del público lo trajeron de regreso y un compañero subió al escenario, lo abrazó y felicitó, le dijo:

- “Realmente te admiro por tener la fuerza para estar aquí hoy de vuelta, luego de estos meses que han sido una tortura para vos desde...Lo siento. Pero, ¿viste? Te dije que debías estar aquí de nuevo. La belleza de esta obra se la debés a ella.”

Y él, absorto, recordó la imagen de esa hermosa dama que se había presentado a escuchar esa noche, recordó la corona de rosas en su cabeza y se dio cuenta de que sobre su piano sólo quedaron espinas. Él no lloró al lastimarse mientras las acariciaba y fue, fue hacia el lugar donde ella había permanecido durante el concierto y una pequeña rosa roja, recién amanecida, yacía sobre la alfombra…





1 comentario:

  1. “Realmente te admiro por tener la fuerza para estar aquí hoy de vuelta, luego de estos meses que han sido una tortura para vos desde...Lo siento. Pero, ¿viste? Te dije que debías estar aquí de nuevo. La belleza de esta obra se la debés a ella.”

    me encanto eso vico!

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