Creí que la soledad sería un mito mientras existieras,
que jamás me regalarías vidrios rotos,
que ni tu parte más filosa podría dejarme marcas en las manos
cuando intentara tocarte.
Solía deslumbrarme soñando
que estabas cerca de mí para abrazarme,
para contarme qué forma tenían esas nubes
o para susurrarme que estabas feliz contemplando
ese cielo lleno de estrellas, LLENO.
Ansiaba sorprenderte,
quería enloquecerte…
Y lo que más de ti creía tener era tu manantial
pero vi mis brazos mientras te ibas
llenándose de oscuridad…No me daba cuenta.
Jamás tu verdad vomitarías,
me abandonabas bajo tu opacidad.
Lo más agrio fue sentir que por mi garganta subía
mi desesperación y atinaba a tragar,
intentando entender de qué se trata ese romper-el-corazón,
y que si vos,
y que si yo,
y que si todo fue un tropiezo,
un hecho que no debió haber existido en esta narración,
que si los personajes no encajaban,
que si el escritor sin tinta se quedó…