Un portal la condujo a un paisaje amarillo seco, viento, solitario.
¿Cuándo?
No hubo alguien para avisarle, ni siquiera se dio cuenta unos minutos antes, simplemente apareció ahí.
¿El camino de regreso? Creo que se dio cuenta de que no existía el regreso esta vez. Siempre hacia adelante, ya no era posible volver.
Se sentó sobre el trigo y se quedó en silencio llorando, sabía que era inútil intentar escapar.
Miró el cielo: ni una nube. Su boca ansiaba humedad. El Sol quemaba.
Recuerdos...
Nubes, ficciones, alturas, brillos, sonrisas, realidades, secretos, desengaños, puñales, tanta sangre, tanto desamor. Aquel mundo del que no recordaba nombre alguno, del que no tenía pruebas más que meros recuerdos que se iban diluyendo...
Ella no debió haber pensado en la posibilidad de destruír lo efímero para hacerlo eterno, nunca debió...
Pero es cierto que si pensamos que la vida humana puede regirse por la razón, destruímos la posibilidad de vida. Aprendió que valía la pena impulsarse, lanzarse del precipicio sin miedo a ser lastimada, amar y no bajar las alas. Aprendió que valía la pena pero que no podía ser eterno.
Y ahora... de su estómago se desprendía un hilo de sangre espesa. No está haciendo nada por cortarlo.
Se queda mirando fijamente el horizonte, esperando un portal.

Cometí el error de escuchar Radiohead mientras leía... Me siento en otro mundo, como perdido.
ResponderEliminarEstoy tenso y lento. Pero me impulsaré, me lanzaré a otro lado. Debe valer la pena.
Te mando un beso nena :)
Aprendió a que valía la pena impulsarse, lanzarse del precipicio sin miedo a ser lastimada, amar y no bajar las alas.
ResponderEliminarme gusto mucho esa frase...
que andes lindo libelula!