
Teniendo en cuenta datos estadísticos hemos comprobado que después de subidas y bajadas, el ser humano vuelve a la tierra, su lugar natural. Esta especie no muestra signos de evolución al respecto, aunque algunos individuos lo intenten para vivir más allá de este bendito suelo. En ocasiones especiales, el ser humano puede elevarse unos centímetros del suelo, incluso metros, kilómetros, salir de la atmósfera, atravesar las estrellas, incluso sentir el verdadero calor del Sol. Lamentablemente, las condiciones biológicas de su cuerpo no permiten que estas habilidades se desarrollen frecuentemente y finalmente, sigue viviendo sobre el material sólido donde desde sus albores ha ido desarrollándose como humano. Preguntas frecuentes: - ¿Cómo hacer para evitar este fracaso? Sigamos destruyendo La Tierra, así no queda otra opción y somos todos voladores. Sería más fácil que la valentía ataque la voluntad del ser humano para que pueda animarse a volar, porque volar, señores, es una cuestión de valentía… Volar, para quienes no lo entienden, es...desentenderse de la realidad, esparcir la razón por debajo de los sentidos, respirar ansiedad por más, sentir que estamos cerca...o, por qué no, en el cielo...Volar es una actividad no necesitada de alas ni aviones, helicópteros, globos aerostáticos o águilas gigantes, sólo hace falta liberar la mente para dejarla imaginar.