Cada minuto pasa corriendo susurrándome al oído un pequeño secreto. Veo el Sol sobre las hojas verdes de esta primavera suicida y hago borradores de tu presencia, una y otra vez, una y otra vez: caminando por la vereda, en mi cama abrazándome, regalándole tu mirada a la noche, respirando cerca de mi oído, besando el costado derecho de mi cuello, robándome el alma, pintándome poemas en el asfalto, llorando mis tristezas, sacudiéndome el polvo…
Sí, cada minuto pasa corriendo susurrándome un pequeño secreto: no estás y te ansío desesperadamente como al oasis que un náufrago del desierto se cansa de buscar.
Te ansío y te muero mientras vivo en el recuerdo de sucesos ridículamente imaginarios y otro par que ya no sé dónde ubicarlos, si acá en el mundo o allá donde se suponía que había otro…
Mientras buscás otros cielos, yo voy a seguir acá y no voy a dejar que las nubes grises dejen de hacerte ver este azul de amor inquieto, incapaz de dejarte a la deriva, indeleble.

Nubes grises... siempre molestando y impidiéndonos de ver el cielo azul de amor... Ah mira! Aquella tiene forma de conejito!!
ResponderEliminarEl susurro de un sentimiento, el recuerdo.
ResponderEliminarCicatrices en tu interior provocadas por dulces momentos
que acaricias, sientes.
Solo el tiempo, solo.. el tiempo...