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martes, 15 de febrero de 2011
Cuando no queda nada
El silencio me despertó y me encontró sola en una habitación, las paredes resquebradas, el olor a humo penetrante... No habían muebles, ni sillas, ni mesas, ni camas, sólo yo y mi taquicardia. Parecía ser de noche y tuve miedo de salir pero quería ver más.
El asfalto estaba duro y helado, el cielo no era negro puro, sin un gris siniestro, anubarrado, terrible. Una neblina inundaba las calles vacías. En busca de tus alas, caminé horas, días, semanas... Y el escenario no variaba, era totalmente inmutable, terco y silencioso, hostil y mortal. No había luz, no había alma alguna, no había soles ni estrellas, no había tiempo, ni refugios, ni espera, ni siquiera un poquito de cariño, ni reservas de deseo.
Entonces entré a un edificio de infinitas escaleras y cuando llegué a la primera puerta sentí que estaba cerca.
Entonces estabas un tanto dormido, un tanto irreal, sobre una cama... Parecías delirar de fiebre. Me arrodillé a tu lado para acariciarte pero mis manos ya no podían tocarte, mis dedos se deslizaban a través de tu cuerpo y mi presencia estaba en el pasado. Me di cuenta de que ni siquiera soy un recuerdo vivo.
Parecías reír y llorar al mismo tiempo. Quería curarte, quería abrazarte, pero yo no existía. Y te perdía, poco a poco, te perdía, mientras desaparecías incansablemente.
Hoy el teclado fue mi piano, y mis sentimientos la música de estas letras que nunca serán leídas por su destinatario.
lunes, 31 de enero de 2011
Hasta el cuello
A ver... no quiero meterme en arena movediza, aunque quizás estoy negando tontamente que ya estoy hasta el cuello. No quería entrometerme en mirarte así, en sentir que me gustaría abrazarte y sentirme segura... con vos. Yo no quería y tampoco lo imaginaba.
Sin embargo yo te busqué, te busqué para "algo" pero sin tener muy en claro que no soy de esas personas que no se enroscan con nadie y para quienes las relaciones personales son un mito, contactos superficiales de poca relevancia.
He llegado a ese punto, el de cegarme cuando estás conmigo, caminar a tu lado tratando de rozarte, de oler tu perfume, y sabiendo que te gusta aunque no hacés nada debido a que tenés miedo, según creo...
¿Estaré en "lo cierto" si creo que deberíamos intentar? No importa en qué termine, seguramente de alguna forma va a terminar igual. Pero quiero sacarme las dudas, no quiero esperar, aunque a veces esta situación sea divertida, interesante, como un juego de niños... - a veces - Otras veces siento que estoy perdiendo el tiempo pero.... no puedo evitar pensar en las posibilidades - qué raro en mí, no? - Siempre aferrada a las posibilidades, esperando con ansias algo que puede o no suceder.
Sin embargo yo te busqué, te busqué para "algo" pero sin tener muy en claro que no soy de esas personas que no se enroscan con nadie y para quienes las relaciones personales son un mito, contactos superficiales de poca relevancia.
He llegado a ese punto, el de cegarme cuando estás conmigo, caminar a tu lado tratando de rozarte, de oler tu perfume, y sabiendo que te gusta aunque no hacés nada debido a que tenés miedo, según creo...
¿Estaré en "lo cierto" si creo que deberíamos intentar? No importa en qué termine, seguramente de alguna forma va a terminar igual. Pero quiero sacarme las dudas, no quiero esperar, aunque a veces esta situación sea divertida, interesante, como un juego de niños... - a veces - Otras veces siento que estoy perdiendo el tiempo pero.... no puedo evitar pensar en las posibilidades - qué raro en mí, no? - Siempre aferrada a las posibilidades, esperando con ansias algo que puede o no suceder.
domingo, 23 de enero de 2011
Giro, Giro, Girondo...
Sola
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí,
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí,
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.
miércoles, 19 de enero de 2011
Ahora tengo esto y quiero y puedo aprovecharlo.
En el pasado tuve muchas cosas y no siempre pude exprimirlas, no siempre me di cuenta de que debía hacerlo.
Ahora quiero avanzar mil pasos, y puedo darme cuenta de que debe ser uno por vez.
En el pasado exploté, en el pasado callé y grité.
Ahora puedo tener mucha, mucha paz.
En el pasado mis emociones tiraron al piso mis días de bienestar.
Ahora sé que vale la pena levantar la frente y empujar con ganas.
En el pasado lloré tanto.
Ahora sólo quiero respirar.
domingo, 26 de diciembre de 2010
¿Podés ver la luz entre nosotros?
Escribirte entre imaginaciones repentinas, salpicar mis sentidos de fantasías cegadoras, imaginar y después imaginar incansablemente.
¿Cuándo podré encontrarte de verdad?
Náuseas que son provocadas por la falta de locura de esta maldita ciudad... ¡¿Cómo se le ocurre separarme un tanto poco de tu falta de cordura!? ¡¿Cómo carajo?!
Y me pregunto si algún día me llevarás al parque en una bicicleta vieja, en cuyo canastito delantero carguemos todo, si tomaremos jugo de naranja mientras miramos las nubes o los gansos, si traerás un papel grande y las pinturas - yo los lápices - y si lo que salga me lo regalarás al final del día.
Me desangro por tus promesas implícitas, me desangro.
Y me pregunto, otra vez, si el olor de mi pelo te tendrá despistado por la calle, si besarás mis hombros y cerrarías los ojos, si me prestarías todas las revistas del Fierro, si las perdería y tu viejo te mataría, si te daría vergüenza entrar a mi casa, si..
Te ansío a vos, sólo a vos, aunque seas un completo extraño que imagina conmigo...
¿Podés? ¿Vos también podés ver la luz que hay?
¿Cuándo podré encontrarte de verdad?
Náuseas que son provocadas por la falta de locura de esta maldita ciudad... ¡¿Cómo se le ocurre separarme un tanto poco de tu falta de cordura!? ¡¿Cómo carajo?!
Y me pregunto si algún día me llevarás al parque en una bicicleta vieja, en cuyo canastito delantero carguemos todo, si tomaremos jugo de naranja mientras miramos las nubes o los gansos, si traerás un papel grande y las pinturas - yo los lápices - y si lo que salga me lo regalarás al final del día.
Me desangro por tus promesas implícitas, me desangro.
Y me pregunto, otra vez, si el olor de mi pelo te tendrá despistado por la calle, si besarás mis hombros y cerrarías los ojos, si me prestarías todas las revistas del Fierro, si las perdería y tu viejo te mataría, si te daría vergüenza entrar a mi casa, si..
Te ansío a vos, sólo a vos, aunque seas un completo extraño que imagina conmigo...
¿Podés? ¿Vos también podés ver la luz que hay?
sábado, 11 de diciembre de 2010
Y ahora...
Un portal la condujo a un paisaje amarillo seco, viento, solitario.
¿Cuándo?
No hubo alguien para avisarle, ni siquiera se dio cuenta unos minutos antes, simplemente apareció ahí.
¿El camino de regreso? Creo que se dio cuenta de que no existía el regreso esta vez. Siempre hacia adelante, ya no era posible volver.
Se sentó sobre el trigo y se quedó en silencio llorando, sabía que era inútil intentar escapar.
Miró el cielo: ni una nube. Su boca ansiaba humedad. El Sol quemaba.
Recuerdos...
Nubes, ficciones, alturas, brillos, sonrisas, realidades, secretos, desengaños, puñales, tanta sangre, tanto desamor. Aquel mundo del que no recordaba nombre alguno, del que no tenía pruebas más que meros recuerdos que se iban diluyendo...
Ella no debió haber pensado en la posibilidad de destruír lo efímero para hacerlo eterno, nunca debió...
Pero es cierto que si pensamos que la vida humana puede regirse por la razón, destruímos la posibilidad de vida. Aprendió que valía la pena impulsarse, lanzarse del precipicio sin miedo a ser lastimada, amar y no bajar las alas. Aprendió que valía la pena pero que no podía ser eterno.
Y ahora... de su estómago se desprendía un hilo de sangre espesa. No está haciendo nada por cortarlo.
Se queda mirando fijamente el horizonte, esperando un portal.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Malditos caminos
Caminaron, corrieron, se perdieron, se encontraron, se amaron, caminaron, corrieron, se perdieron, se encontraron, se besaron, caminaron, corrieron, se cegaron, se tocaron, se hablaron, caminaron, se cansaron...
Uno corrió, uno amó...
Otro caminó, se perdió...
Uno se perdió, gritó, buscó...
Otro encontró el Sol,
perdió a Uno,
lo olvidó,
lo besó,
y luego le tuvo rencor,
lo odió.
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