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viernes, 9 de abril de 2010

El Silencio del Delirio














Después de tantos abismos, vuelvo al primero otra vez,
a cruzarlo de nuevo, si es que alguna vez lo crucé
y a decirle al aliento que ya estoy cansada.


Creí que con el amor de la flor bastaba

y ahora, sin respuestas,
o peor, sin preguntas ni dudas, estoy crucificada en mis delirios.


Del filo de la espada no puedo escapar.

Y lo mejor es que estoy sola.

Puramente sola.

Las gotas de sangre corren por mi cuello,

se mezclan con el agua salada,

y alivianan mis manos de las esposas...

¿o aún no pasa?


Cuando se destilan los rencores,

allá donde se pintaban caritas felices,
cuando me visita la verdad y no me deja bajar los párpados.

Vacía de negaciones y llena de silencios,

ella me acaricia con sus manos de fuego,

y yo, quieta, cierro los ojos,
esperando que se canse de mi necedad.


Ya no sé cómo dejar de apuntar a tanto dolor.

Maldita realidad...No te quiero aquí...

¡Luché tanto por vencerte!

Pero me quedo aquí aún...

Cansada...

Necia...

...vacía de luces.

1 comentario:

  1. si un dolor te hace enmudecer, si una desilución te hace oscurecer, si la realidad te hace revelde..., no olvides que un suspiro puede refrescarte, un grito te puede cambiar y tan solo una palabra, puede liberarte. muy profundo lo que escribes, me encantaria verlo en otro color. bs

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