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lunes, 14 de septiembre de 2009

Vez





















Otra vez. Una vez es día.
Otra vez que abro los ojos, te recuerdo.
Te recuerdo, otra vez y empiezo el juego antigravedad rutinario,
trato de no mirar a los costados para evitar toparme con las miradas
que acechan mi desesperación y provocan mi control.

Otra vez. Una vez es dolor.
Otra vez que me aprisiona los sesos,
las venas no aguantan tanta presión.
Y recuerdo, recuerdo palabras hipócritas, la falta de comprensión,
los ojos de las raíces de mis cruces y de mi respiración.

Otra vez. Una vez es intento.
Otra vez que subo y me resbalo, caigo al barro,
tiemblo de frío, empapada y resignada,
escondida en cualquier árbol
que pueda poco refugiarme del agua helada que abandona las alturas.

Otra vez. Una vez es la nada.
Otra vez que invade mis ganas y expectativas,
las ilusas ideas que vagan, imposibles pasan o se quedan (qué más da, nunca ganan algo)
y mientras tanto los minutos me llevan de un lugar al otro y me duermo,
inexistente en la realidad de todo lo demás.

Otra vez... Supongo que otra vez ya no vale.
Los sucesos se mueren y resucitan,
pero siempre están.
Trato de olvidarlos pero un día se levantan de sus tumbas
y vuelven a hablarme como si recién nacieran.





Como el día a la noche, el ácido en la cara a la risa insconsciente. Ni el bien ni el mal duran para siempre, pero cada uno dura lo suficiente para no pasar desapercibidos, para hacerse sentir...

domingo, 6 de septiembre de 2009

V

Vas a hipnotizarme y sentiré que es algo sobrenatural…
Miraré tus ojos y no los olvidaré jamás.
No podré detenerme, las flores saldrán por mi boca,
una enredadera aprisionará mi voluntad…
El encantamiento no ha de romperse hasta que escupa las semillas…

Aunque piense que no hay más soluciones,
mi corazón siempre las quiere encontrar..
El final lo encontrará, oculto bajo la alfombra,
después de caer en pedazos tras el golpe que ansío y temo,
y que seguramente será..
Sé que será…
Aún quiero creerlo…
¿Será?

Un sí. Un no. Un quizá.
Jugaré a intentar saber que podrá ser…
Pero es un juego demasiado duro y real,
mejor me pongo a jugar a que todavía podemos volar..
(Creeré que nunca nos caeremos)
(Voy a sonreírte)
(Quizá en el último segundo, se dará la sentencia)
(¿Se dará?)

No lo sé..

sábado, 5 de septiembre de 2009

Vamos, vamos, vamos. No, no, no. Ten cuidado.

Pueden descubrirte, ten cuidado. ¡Mira en dónde pisas! Hay trampas por todos lados… Hacía tanto frío. Las ramas crujían atrás suyo y luces alternantes intentaban descubrir su cuerpo. Corre. Ahora! Corre! No te detengas! No mires atrás! Se despertó cuando despertó la luz, y de pronto… la paz…





Si podés sentirte como un niño, llegar a las nubes será muy fácil. Si podés sentirte como un niño, encontrarás en tu mano un atado de globos, un barrilete gigante o mirarás hacia atrás y tendrás unas suaves alas que desplegar.. Si podés sentirte como un niño, es porque todavía conversás con esa cosita que adentro tuyo quedó, y que se ríe cuando, de verdad, sabés apreciar las cosas más simples...


Un sueño. Un profundo sueño. Las sábanas me envuelven hasta dominar mi capacidad de sentir el espacio exterior y sin abrir los ojos veo todo lo que quiero ver. Todo en blanco y negro, una vida distinta a la mía, un aglomerado de gente y a veces nadie, pero siempre reflejos sin sentido…Excepto vos, en medio de todo, sonriéndome desde unos metros más allá, llenandome de paz…
Y te agarro la manos y te abrazo como nunca…Y la gente sigue o no sigue, pero igual es como si no existiera. Nos vamos, vos y yo, caminando por ese suelo ya un poco pintado de algunos colores

jueves, 3 de septiembre de 2009

(...)

De alguna manera, un día me di cuenta de todo lo que puedo obtener del mundo, o mejor, de todo lo que, en realidad, espero de él. Siempre quise saber en dónde podría encontrarlo. Día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, miré fijamente el brillo y la opacidad de las cosas, nunca dejé de ilusionarme a pesar de caerme tantas veces, mirar a la gente y muchas veces, saber que gran parte de ella no me entendía. Igualmente, seguí, seguí, y quizá por eso reprimí muchas palabras, y quizá en eso de tratar de amoldarme, intentaba pensar que estaba equivocada y me comí muchos errores, lastimando mis propios sueños, subordinándolos a decisiones que creí mejores y que hoy, me doy cuenta, fueron las peores. Digo “peores”, porque me impedí a mí misma ser yo misma…Se me vienen a la cabeza las palabras de alguna amiga que me decía: “Dejáte ser”. Hoy sé que tenía toda la razón, y siempre voy a odiarme por no saber descifrarlas, saber seguirlas… Igualmente, algo pude rescatar a tiempo y ahí sí, fue cuando desperté y empecé a creer en que soy artífice de mi destino, aunque a veces, me acobardo y vuelvo a lo de siempre, guardándome el aire que necesito sacar al no serme fiel y valer por ello. Soñando en la tierra, pude volar de a poco. Y volé. Volé tan alto que me aislé, y al aislarme, me costaba mucho entender que para ser feliz, mucha gente a mi alrededor tendría que pasar por mi mismo proceso. Como todos sabemos, tristemente muchos nunca van a llegar a eso. Tristemente, mucha de la gente que me rodea, no entiende mis principios, no entiende mis ideales, y peor aún, al no entenderlos, no los respeta ni me ayuda a alcanzarlos. Es tan difícil luchar por eso… Pero nunca voy a arrepentirme de haber despertado de la realidad y darme cuenta de las cosas que realmente valen, darme cuenta de las cosas que realmente me harían feliz, en vez de haber seguido cegada por las superficialidades, el qué dirán, las maneras de ser sin sentido alguno, y todas esas cosas. En medio de la lucha, conseguí encontrar un sueño cumplido que me atrapó, hasta tal punto, que no pude despegarme de él cuando empezó a hacerse imposible. Al fin, me había topado con todo lo que necesitaba y pum – pim – pam – grum, unas garras de a poco lo arrastran fuera de mi vida y siento que pierdo todo, todo lo que había soñado, lo que sueño y lo que sé perfectamente, soñaré toda mi vida, porque seguramente, en el futuro será un sueño para soñar y no para vivir y lo seguiré soñando, porque tengo la feliz certeza de que nunca voy a cambiar mi forma de ver. Es increíble. Lo que siempre quise, tan perfecto, quizá pueda perderlo para siempre.

He ahí lo injusto y más triste que me pasó en la vida.