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lunes, 3 de agosto de 2009

Cadenas rotas

La acidez del hierro lastimó mi piel, que de a poco fue adquiriendo otros colores ajenos a la vida, las alas empezaron a marchitarse lentamente, al no poder agitarse libremente en el aire, los ojos eran seres abrumados por la oscuridad, vivían vendados, vivían ciegos.


Así pasaron muchos días.


Un día en el que no se esperaba más de lo que la rutina podía dar, la luz empezó a inundarme y a curarme las heridas, la venda de mis ojos murió tendida en el suelo. El fuego que se acercaba a mi alrededor se había consumido en sí mismo y algo de humo quedó, pero no lo suficiente como para impedirme respirar de nuevo. En ese momento, creí sentir claramente que en mi bolsillo vagaba un objeto frío, así que mi mano se encargó de buscar y encontrarlo. Nunca supe que la llave de mis cadenas la tenía yo misma. Pero no podía alcanzar los candados y en mi intento por hacerlo, las llaves cayeron al vacío. Me quedé un día más, sola, atada, pensando.


El otro amanecer me trajo un ser vestido de los colores más extraños que había visto en mi vida. Me miró a los ojos y me sonrió. Se quedó a hacerme compañía y sin que le pidiera ayuda me convenció de saber cortar mis cadenas sin la necesidad de la llave.


Fue ahí cuando intenté volar alejándome del suelo con todas las fuerzas que quedaban aún escondidas en mis alas y no me cansé hasta sentirme inmune a las fuerzas que me aferraban al suelo.

La altura que alcancé casi me congela, pero al fin, pude volver a volar otra vez.


Ya no me importan las inconsciencias y el miedo a caer…

sábado, 1 de agosto de 2009














Tantos golpes aturdiendo, flechas que esquivar, brazos que me llevan a la fuerza hacia la oscuridad, extracciones de oxígeno, bronca impotente, cubierta de nudos, totalmente inmóvil en medio de un embotellamiento y asfixiada en medio de tanta contaminación.

Respiré hondo. Anulé todo. Puedo dejarme guiar hacia un lugar en donde la luz sigue cálida hasta cuando anochece, donde no hay frío ni calor, donde la magia de la paz me envuelve y me da toda la seguridad que huye frecuentemente de mí. Aprendí a salir de la alcantarilla en la que vivo y escapar a una isla que inventamos, nuestro hogar, donde podemos salvarnos de cada monstruo del mundo exterior, donde te duermo entre mis brazos y te siento. Simplemente te siento.

Las incertidumbres me han dejado de lado. El miedo ya dejó de retenerme, de impedirme avanzar y cortar las cadenas que yo misma intenté reforzar para que me mantuvieran en tierra. Creo ahora que es lo único a lo que puedo sostenerme para tratar de salvarme.

El tiempo no va a existir, te lo juro.

El tiempo no va a existir ni para vos ni para mí.

miércoles, 29 de julio de 2009


Ya no encuentro más pistas. Es preferible dejar atrás preguntas sin respuestas y mirar en el fondo del canela de tus ojos, asumir esa postura de placer actual siendo consciente de mi propia inconsciencia. Lentamente, la fuerza se degradó en colores menos opacos, casi invisibles y la pared prácticamente ya no existe. Me dolerá saber que no sé qué nos espera detrás de todo esto, qué nos acorrala, qué es lo que nuestros órganos pueden cometer para dañarnos hasta estrellarnos. Y más allá de tantas cadenas que no se rompen, espero ansiosamente el falso momento en que puedan romperse y dejarme ciega ante la luz para ser libre y encarcelarme en otras prisiones que aparenten ser paraísos. El haz oscuro de mi locura me hizo entender que no se sabe enloquecer, enloquecer se es, enloquecer se hace y se siente, enloquecer nos cuesta toda la racionalidad y el líquido que nos alimenta fingiendo ser felices.

lunes, 29 de junio de 2009

Everything

Cada vez más te alejarás y te irás de a poco.
Te llevarás todo.

Lentamente sacarás las sábanas perfumadas,

recortarás tus huellas del piso,

atraparás, con tus manos, las moléculas del aire que atravesaste,
borrarás tus dibujos del vidrio empañado.
Meterás todo en tu cajita de hierro.


A veces dejarás algo, pero de a poco me daré cuenta
que cada vez te llevarás más.

Te llevarás más hasta dejarme nada,

hasta llevarte todos tus barquitos de colores.

Tengo miedo de que rescates aquel tesoro

que se derrama por las grietas que mis manos intentan cerrar.
Sé que te esforzarás.
Sé que un día me despertaré con mis manos vacías y heladas,

el presente estará lleno de imágenes pasadas.

jueves, 25 de junio de 2009

Mañana dolorosa

Se despertaron aquel susurro y su poder indiscriminado sobre mis oídos. Ellos luchaban por ser libres. Tenían derecho a serlo. Entonces la piel empezó a quemarse desesperada por darle al tacto un sabor amargo, por sacar ese gusto del medio de mi estómago, que subía por mi esófago y empezaba a manchar el aire de palabras sin coherencia que repetían cosas sin solución.

Cuando yo desperté, intenté detener la luz, que residió en mis ojos abiertos, con la figura de mi mano. La luz solar se había ubicado en el centro de mi ventana al mundo y quería aturdirme sin motivarme a darle la bienvenida al día.Mi cansancio se encaprichó y todo se volvió oscuridad de nuevo.

Ya no puedo dictar a mis dedos, a mi lápiz, a mis hojas en blanco. La tinta es rebelde y las palabras ahora saben realmente lo que es tragarse su significado y que les duela la panza.. ¿ Es mejor vomitar y que te duela la cabeza o estar con dolor de panza y náuseas mientras todos los minutos pasan, conversan un poco y se toman un café tranquilamente? Ya no sé, encima también pago la cuenta del café, claro.

A veces quiero realmente sentirme en medio de la atmósfera y realmente caer. En mis caídas, lo peor es el hecho de que seguís vivo después de ellas y te duele todo. Cuando caés se te entierra una gran piedra verde unos centímetros arriba del pupo que puede profundizar su posición cuando quiere y desde ahí mismo te inyecta cianuro en las venas.
Y vos vas al médico. Y el médico no sabe. Y el médico no entiende nada. ¿Y qué querés que entienda si es un médico? No hay medicinas para sacar piedras verdes del medio de tu cuerpo y menos para extraer todo el cianuro que tenés y recorre campantemente cada caminito que tenés desde tus pies a la cabeza. Y no, y no. Ya lo sé. Sólo era por si acaso...Es que ese dolor me complica el abrir los ojos todas las mañanas, me complica todo el día, todos los días, toda mi semana, todas mis semanas, todo el tiempo que sigo viva y me someto a esta masa de realidad que no se lleva bien con la de irrealidad en la que intento congelarme cuando sueño...

lunes, 22 de junio de 2009

Wings

El tiempo nos congela en un blanco frío.
Mi piel ya no siente nada. Mi piel está acostumbrada a el pinchazo severo de ese blanco congelante.
Mis alas. Mis alas siguen abiertas.

Yo sólo quiero usarlas.

viernes, 19 de junio de 2009


Somos fantasmas en busca de sufrir el tacto. Cada vez que quiero volar más alto todo puede caer más bajo. Somos seres sedientos de vida. Las lágrimas son ácidas, son dulces a la vez. Quisiera tener el don de hacerte feliz...