
Intento encontrar algo... Las camas hechas, una esencia de pétalos de jazmín fresco revolcados en el pasillo, de sahumerio de lluvia de verano que dejé coinsumiéndose en mi pieza, la ausencia del polvo en los muebles o bien, las manchas en las paredes, toneladas de agua semiamarga guardadas en la almohada, notas de piano, tu voz o guitarra... Pero me pasa que apenas introduzco la llave en la cerradura de la puerta de mi casa comienza una enredadera espesa y oscura a envolver mis pies, mis manos, mi cintura, me lleva a la fuerza hacia el interior y me muestra todo atrapado, cubierto, anulado, agotado de sombras, muerto de celos, de miedo a aleteos de mariposas, de palomas, de águilas; palabras reprimidas, derechos inventados, un corazón enfermo y agitado a punto de parar luego de estallar.
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