
Camino rodeada de paredes afiladas, lentas, pesadas. Presionan el aire contra mi piel,
me invaden,
me limitan,
me abrazan,
me comprimen...
Cada día unos centímetros más avanzan…
Intento detenerlas pero mi ilusión no basta.
Las miro en busca de piedad
en su pintura,
en su cemento,
en su ladrillo de salida cercana de fábrica
pero continúan,
y hacen salir sangre por mi nariz,
mis ojos,
mis oídos,
mis numerables poros…
que ya no existen.
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