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martes, 13 de octubre de 2009

Sueñe sin miedo, amigo

Poco le quedaría al corazón si le quitáramos su pobre
noche manual en la que juega a tener casa,
comida, agua caliente,
y cine los domingos.
Hay que dejarle la huertita donde cultiva sus legumbres;
ya le quitamos los ángeles, esas pinturas doradas,
y la mayoría de los libros que le gustaron,
y la satisfacción de las creencias.
Le cortamos el pelo del llanto,
las uñas del banquete, las pestañas del sueño,
lo hicimos duro, bien criollo,
y no lo comerá ni el gato
ni vendrán a buscarlo entre oraciones
las señoritas de la Acción Católica.
Así es nomás: sus duelos
no se despiden por tarjeta,
lo hicimos a imagen de su día y él lo sabe.

Todo está bien, pero dejarle un poco
de eso que sobra cuando nos atamos
los zapatos lustrados de cada día;
una placita con estrellas, lápices de colores,
y ese gusto en bajarse a contemplar un sapo o un pastito
por nada, por el gusto,

a la hora exacta en que Hiroshima
o el gobierno de Bonn o la ofensiva
Viet Mihn Viet Nam.

Julio Cortázar

domingo, 4 de octubre de 2009


Es inútil pensar que el tiempo no nos lleva lejos. Hoy mis súplicas de encanto encarcelan mis posibilidades de paz, pero a la medianoche trataré de vencer mi yo de hoy, el más leal, para ver de otro color cuando despierte. Quizás, ruego en realidad, todo se note en mis sueños o en mis pesadillas... Es inútil creer que los sueños siempre se cumplen. Tal vez mañana aparecerán abandonados los míos en paredes de frío inútiles, con mi firma. Podría despojarlos de mi propiedad de esa manera, dejándolos vulnerables al robo o la degradación. Quiero florecer, dejar crecer mis ramas agobiadas de tanto maltrato hasta que se pierdan en el aire azul. Acabo de llenarme de humo tratando de quemar mis torturas, vos decís que funciona? Me dieron ganas de intentar.. aunque duela.




Foto tomada por Pablo Herrera

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sin palabras

















Era el tiempo agridulce

del campo en erupción
donde semillas desgarraban
arterias de la tierra.

Las palabras ya no eran necesarias
para acercar los labios
Ni el hombre ni las lluvias

abono

para esa blanca orfandad
que les nació
banderas en el pelo.

Supieron desde siempre

de las manos rendidas

frente al latido insomne.

Y soñaron con un mundo distinto

al borde atónito del límite
tan peligrosamente cauto.


Silencio en el abismo,
necesario silencio en las lisuras
hasta palpar el aire
para encontrar
la furia de sus cuerpos.


Silvia Spinazzola

Con todo cuidado

Se adelantó la voz
un paso más allá de los silencios.
Supo abrirle canceles por dentro de agonías.
Reconoció en su sombra cierta luz
al pulso de campanas en horas de la siesta.

Con cuidado buscó cada signo en sus manos.
Torció las cicatrices. Almidonó de olvido
las ausencias.
Y halló el misterio de ese bandoneón
al desplegar sus labios.

Borró con sus diez dedos
trozos de la memoria
y al pasar por los bordes de la herida
prendió cada botón de los recuerdos.

Le construyó paredes
un manto
dos sandalias
trescientas mariposas
el gorgojeo azul para su nido.

La vio partir

libre

lejana...

Su boca era una espiga

y sus pies

de papel.

Silvia Spinazzola

viernes, 25 de septiembre de 2009


Encontrarte, mirarte, abrazarte, besarte, quererte, adorarte, amarte, sentirte, ignorarte, gritarte, odiarte, mirarte, desencontrarte...

martes, 22 de septiembre de 2009

Totalmente




















Desde el dedo chiquito de tus pies hasta el mechón rebelde de la parte superior de tu cabeza,
tus huesos y tu fuerza,
la música que expulsas hacia el exterior de tu boca,
el oxígeno que inhalas y dióxido de carbono que exhalas,
las cegueras en las que te ahogo,
tus visiones conocidas por mí, las que desconozco y me haces conocer a través de tus palabras,
cada espacio que encarcelas en el estado de haber sido asistidos por tu presencia,
tus sabores, tus dolores, tu gotas de agua y de sudor,
tus labios vacíos de piedad,
tus manos carceleras que me cuidan, convicta,
las ganas de odiarte y de no verte más,
las ganas de amarte y de que seas mío hasta que dejes de ser,
de que sea tuya hasta que deje de ser,
el Sol contra tus ojos, las noches junto a vos,
tus gustos, tus exigencias, tus vicios,
tu sensibilidad
y el desesperante presentimiento que tengo de no poder sobrevivir sin eso.


Sencillos Deseos





















Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.

Gioconda Belli