
Es inútil pensar que el tiempo no nos lleva lejos. Hoy mis súplicas de encanto encarcelan mis posibilidades de paz, pero a la medianoche trataré de vencer mi yo de hoy, el más leal, para ver de otro color cuando despierte. Quizás, ruego en realidad, todo se note en mis sueños o en mis pesadillas... Es inútil creer que los sueños siempre se cumplen. Tal vez mañana aparecerán abandonados los míos en paredes de frío inútiles, con mi firma. Podría despojarlos de mi propiedad de esa manera, dejándolos vulnerables al robo o la degradación. Quiero florecer, dejar crecer mis ramas agobiadas de tanto maltrato hasta que se pierdan en el aire azul. Acabo de llenarme de humo tratando de quemar mis torturas, vos decís que funciona? Me dieron ganas de intentar.. aunque duela.
Foto tomada por Pablo Herrera

Era el tiempo agridulce
del campo en erupción
donde semillas desgarraban
arterias de la tierra.
Las palabras ya no eran necesarias
para acercar los labios
Ni el hombre ni las lluvias
abono
para esa blanca orfandad
que les nació
banderas en el pelo.
Supieron desde siempre
de las manos rendidas
frente al latido insomne.
Y soñaron con un mundo distinto
al borde atónito del límite
tan peligrosamente cauto.
Silencio en el abismo,
necesario silencio en las lisuras
hasta palpar el aire
para encontrar
la furia de sus cuerpos.
Silvia Spinazzola
Se adelantó la voz
un paso más allá de los silencios.
Supo abrirle canceles por dentro de agonías.
Reconoció en su sombra cierta luz
al pulso de campanas en horas de la siesta.
Con cuidado buscó cada signo en sus manos.
Torció las cicatrices. Almidonó de olvido
las ausencias.
Y halló el misterio de ese bandoneón
al desplegar sus labios.
Borró con sus diez dedos
trozos de la memoria
y al pasar por los bordes de la herida
prendió cada botón de los recuerdos.
Le construyó paredes
un manto
dos sandalias
trescientas mariposas
el gorgojeo azul para su nido.
La vio partir
libre
lejana...
Su boca era una espiga
y sus pies
de papel.
Silvia Spinazzola
Encontrarte, mirarte, abrazarte, besarte, quererte, adorarte, amarte, sentirte, ignorarte, gritarte, odiarte, mirarte, desencontrarte...
Desde el dedo chiquito de tus pies hasta el mechón rebelde de la parte superior de tu cabeza,tus huesos y tu fuerza, la música que expulsas hacia el exterior de tu boca, el oxígeno que inhalas y dióxido de carbono que exhalas, las cegueras en las que te ahogo, tus visiones conocidas por mí, las que desconozco y me haces conocer a través de tus palabras, cada espacio que encarcelas en el estado de haber sido asistidos por tu presencia, tus sabores, tus dolores, tu gotas de agua y de sudor, tus labios vacíos de piedad,tus manos carceleras que me cuidan, convicta,las ganas de odiarte y de no verte más, las ganas de amarte y de que seas mío hasta que dejes de ser, de que sea tuya hasta que deje de ser, el Sol contra tus ojos, las noches junto a vos, tus gustos, tus exigencias, tus vicios,tu sensibilidad y el desesperante presentimiento que tengo de no poder sobrevivir sin eso.
Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el peloy quisiera besos en la espaldaacurrucosque me dijeras las mas grandes verdadeso las mas grandes mentirasque me dijeras por ejemploque soy la mujer mas linda del mundoque me querés muchocosas asítan sencillastan repetidas,que me delinearas el rostroy me quedaras viendo a los ojoscomo si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieranalborotando todas las gaviotas en la espuma.Cosas quiero como que andes mi cuerpocamino arbolado y oloroso,que seas la primera lluvia del inviernodejándote caer despacioy luego en aguacero.Cosas quiero como una gran ola de ternuradeshaciéndomeun ruido de caracolun cardumen de peces en la bocaalgo de esofrágil y desnudocomo una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañanao simplemente una semilla, un árbolun poco de hierbauna caricia que me haga olvidarel paso del tiempola guerralos peligros de la muerte.Gioconda Belli
América es una señora que está aprendiendo a luchar por lo que ama, aunque no todo lo que ama luche por ella. Entonces América - apariencia de fortaleza, cuando verdaderamente es una frágil paloma que se esconde de la lluvia.América, tan enorme, tan plena, tan dependiente, tan llena de todo lo que uno quisiera encontrar perdido en el océano...